Declaración frente al alza del costo de la vida

Una vez más, quienes gobiernan al servicio del capital descargan el peso de la crisis sobre las espaldas de la clase trabajadora. El reciente aumento del costo de la vida —expresado hoy en el alza de los combustibles— no es un hecho aislado ni un error técnico: es una consecuencia directa del sistema capitalista y de su lógica de acumulación, donde todo se transforma en mercancía y nuestras vidas quedan subordinadas al mercado.
Mientras los poderosos continúan acumulando riqueza, a nosotras y nosotros se nos exige pagar más por lo básico: el transporte, los alimentos, la vida misma. Y cuando el sistema amenaza con desbordarse, los gobiernos recurren a los mismos mecanismos de siempre: subsidios financiados con nuestros propios impuestos, especialmente a través del IVA, que castiga con mayor fuerza a quienes menos tienen. Es decir, somos las y los trabajadores quienes financiamos las “soluciones” que el mismo sistema crea para sostenerse.
Este nuevo golpe al bolsillo popular no afecta a todos por igual. Las clases dominantes cuentan con mecanismos para proteger sus privilegios: rebajas tributarias, evasión legalizada y acceso a redes de poder que les permiten mantenerse al margen de las crisis que ellos mismos generan. En cambio, para el pueblo trabajador, cada alza significa menos comida en la mesa, más endeudamiento y mayor precarización de la vida.
Frente a esto, no podemos seguir confiando en las falsas promesas de la democracia representativa. Cada proceso electoral se nos presenta como una oportunidad de cambio, pero una vez en el poder, los gobiernos administran el mismo modelo en beneficio de los mismos de siempre. El voto se transforma así en un cheque en blanco que legitima decisiones tomadas a espaldas del pueblo.
La clase trabajadora no puede seguir esperando soluciones desde arriba. La historia nos ha demostrado que nuestros derechos no han sido concedidos, sino conquistados mediante la organización y la lucha. Hoy más que nunca, es necesario levantar una respuesta colectiva desde abajo, basada en la acción directa, la solidaridad y la organización territorial y sindical.
Es urgente avanzar en la construcción de comités contra las alzas del costo de la vida, en los barrios, en los lugares de trabajo y estudio. Espacios donde confluyan trabajadoras y trabajadores, estudiantes, pobladoras, campesinas y todos quienes vivimos de nuestro esfuerzo. Sólo mediante la organización y la movilización podremos enfrentar este nuevo ataque.
Debemos recuperar la calle como espacio de lucha, fortalecer la organización en los centros de trabajo y reconstruir el tejido social que el capitalismo ha intentado destruir. No basta con resistir: es necesario avanzar hacia la transformación radical de este sistema que nos condena a la precariedad.
Porque mientras ellos suben los precios, nosotros levantamos la organización.
Porque mientras ellos protegen sus ganancias, nosotros defendemos la vida.
¡A organizarnos y luchar contra las alzas y contra este sistema de explotación!
¡¡Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones!!
