Declaración Publica

Iniciamos el año 2026 con una noticia que nos deja con sabor amargo, si bien Maduro y su régimen no es santo de nuestra devoción, debemos dejar claro que la salida de él no está en manos de un gobierno extranjero como es USA, porque esto puede ser una práctica que se haga común contra los gobiernos que no acepten las directrices del gobierno norteamericano: la invasión estadounidense es un acto de guerra imperialista, y dejamos en claro que condenar lo segundo no absuelve lo primero.
Esta acción se gesta en el primer gobierno de Trump y se pone en marcha con un descaro propio de los autócratas, en esta etapa de su gobierno, la cual en palabras suyas, ya no es solo por el Cartel de los soles, sino por el “robo que Chávez hizo a USA del petróleo” el cual es de ellos. Volvemos a vivir en un imperialismo abierto y, que sin mayores tapujos exige que lo robado le sea devuelto, es decir, queremos de vuelta el patio trasero, revivir la doctrina Monroe.
Esta forma de actuar es la misma que uso Putin para iniciar la guerra en Ucrania, eliminar a los nazis de Asov. Lentamente se va fraguando una nueva estrategia de zonas de influencia de las grandes potencias como son USA, Rusia y China.
La ofensiva imperial no es un retroceso ni una excepción, sino el funcionamiento normal del capitalismo. Las disputas entre Estados por zonas de influencia no superan etapas históricas: reproducen la misma lógica de guerra, saqueo y control social.
El Estado —sea liberal, autoritario o popular— no frena al capital, es su forma política, es el dispositivo que administra la explotación y disciplina a la clase trabajadora. Por eso, toda salida basada en la defensa de soberanías nacionales o en la recomposición de proyectos estatales no enfrenta el problema, sino que lo gestiona y lo perpetúa.
Como anarcosindicalistas llamamos a reconstruir la resistencia global contra el autoritarismo estatal, no caer en la vieja propuesta de liberación nacional de las izquierdas latinoamericanas, que solo mantiene la falsa idea de autodeterminación. La revolución no puede ser en un solo país, debe ser mundial y con las fuerzas de los y las trabajadores y trabajadoras.
No mas gobiernos liberales ni autoritarios, no mas estados nacionales ni imperiales.
La verdadera autodeterminación y la soberanía popular es cuando nos levantemos contra los poderosos y contra los estados nacionales y tomemos en nuestras manos los aparatos productivos y de distribución.
La verdadera liberación no viene de cambiar de amo. Pasar de un Estado corrupto a una potencia extranjera que viene a “hacer dinero” eso no es libertad, es un cambio de cadenas. La soberanía no la ejerce un presidente, la ejerce un pueblo organizado sin lideres ni dirigentes, sin políticos ni militares.
No a la agresión imperial contra Venezuela
América no es el patio trasero de los yanquis.
Sindicato de Oficios Varios de la Frontera del Biobío
Solidaridad Obrera-AIT
